Chile desde sus inicios ha tenido una vida
social y comunitaria, la cual se fue reflejando desde nuestros pueblos
aborígenes hasta nuestros tiempos.
De norte a sur y de mar a cordillera, se
pudo apreciar la presencia aborigen en nuestro territorio, en el norte entre
Arica y el río Choapa, se estableció un pueblo de características nómadas, conocidos
como los Changos, vivían preferentemente de la pesca y para realizar dicha
actividad, construyeron pequeñas embarcaciones con piel de lobo marino, cocidas
e infladas, las cuales tenían capacidad hasta para cuatro personas. Más al sur
se estableció el pueblo sedentario de los Atacameños, ellos se establecieron
entre los ríos Loa y Copiapó. Dicho pueblo se caracterizaba por la crianza de
llamas y alpacas, de las cuales obtenían la carne y la lana, con las que se
alimentaban y confeccionaban sus vestuarios, también se destacaron como
agricultores, sin importarles lo árido del
terreno, crearon regadíos artificiales, con las que suplían la ausencia
de aguas lluvias.
Al sur de los Atacameños, se estableció el
pueblo Diaguita, los cuales habitaron entre los ríos Copiapó y Choapa, se
caracterizaron por ser un pueblo agricultor, de sus cosechas obtenían el maíz,
la papa y el algodón, además, se alimentaban con peces, mariscos y productos
del mar.
Construían sus casas o chozas con barro y techos de paja, fueron grandes cultores de la artesanía tanto en metal como en cerámica.
Construían sus casas o chozas con barro y techos de paja, fueron grandes cultores de la artesanía tanto en metal como en cerámica.
El grupo Andino lo conformaron todas las
comunidades que vivían en el altiplano y la precordillera de la Primera Región
de Chile, estas comunidades la formaban los “Aymaras” y “Quechuas”, esta
división la hacían por su idioma, sus actividades económicas se basaban en la
ganadería y la agricultura. En el ámbito religioso, sus creencias estaban
orientadas en la madre tierra o “Pachamama”.
El primero de agosto de cada
año se celebra el día de la Pachamama (Madre Tierra).
El grupo de los Pascuenses, comenzó a formar
parte de nuestro País, cuando la Isla de Pascua se incorporó en el año 1888 a
nuestro territorio nacional.
Por su
parte los Pehuenches u hombres del Pehuén, habitaban en la zona cordillerana
del centro de Chile, era un pueblo eminentemente cazador y recolector, entre
sus recolecciones más cotizadas, estaba el fruto del “Pehuén”, que es el fruto
de la araucaria, de dicho fruto obtenían la harina, la cual almacenaban durante
largos meses. Sus rasgos físicos eran: estatura alta, de piel morena y
delgados, cubrían su piel con grasa de animal y con la piel de los animales,
confeccionaban sus vestuarios.
En el concepto religioso, creían en la
herencia de la tierra, su cuidado y protección. Los Picunches (gente del norte), se
localizaron entre el norte del río Itata, hasta el Aconcagua, Era un pueblo
agricultor y ganadero, entre los cultivos obtenían el maíz, el poroto y la
papa, para el regadío de sus siembras o
cultivos, construyeron acequias de riego, en el ámbito ganadero, criaban el
guanaco, del cual obtenías su carne y su lana.
Los Mapuches (gente de la tierra), provenían
de la Región Argentina de Neuquén, se radicaron en Chile entre los ríos Itata y
Totén, se mezclaron con los Picunches y Huilliches, el antiguo mapuche o
“araucano”, llamados así por los españoles, eran de piel morena, de estatura
mediana y extremidades superiores e inferiores bien formadas, tenían cara
redonda y pómulos prominentes, poseían una nariz achatada. Este pueblo vivía en
tribus las cuales conformaban las familias de una misma estirpe, las que
obedecían a un cacique.
Sus casas o “rucas”, eran construidas con
fuertes maderos y forradas en paja, en el interior de ellas, se hacía el fogón,
el cual evacuaba el humo por un agujero construido en el techo. En lo
religioso, los mapuches creían que los espíritus de sus antepasados que vivían
en las alturas, eran los que dirigían las fuerzas de la naturaleza, a ellos les
llamaban “Pillanes”, a ellos los mapuches les ofrecían ceremonias conocidas con
el nombre de “Nguillatunes”.
Entre los aborígenes del sur, se encontraban
las siguiente comunidades: Huilliches, Chonos, Alacalufes, Tehuelches, Onas y
Yaganes. Ellos fabricaban sus vestuarios con pieles de animales, con los que
podían protegerse del frío.









